

Agosto 09, 2026 - 10 minutos de lectura

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Conocí el título 'La Palabra Mágica' en la pasada Feria del libro de Bogotá. No lo había escuchado antes —su lanzamiento había ocurrido apenas unas semanas atrás— pero al leer el nombre de la autora: Isabel Allende, inmediatamente sentí que valdría la pena. Así que decidí comprarlo y llegó su turno de ser leído.
Para empezar, cabe decir que es un libro diferente a todo lo que Allende ha escrito antes. No es una novela, no es un cuento, no es un ensayo, ni siquiera es una autobiografía en el sentido estricto de la palabra. La autora lo define como «una conversación» y me parece el término más adecuado.
En el pasar de sus páginas conocemos de su historia, su exilio y las condiciones políticas, laborales, familiares y personales que rodearon su vida y que influyeron de una u otra manera en su forma de escribir. Sin embargo el objetivo no es contarnos quién es Isabel Allende, sino mostrar cómo todo su entorno terminó por formar su estilo de escritura e invitar al lector a que se apropie de sus propias vivencias y circunstancias para formar un estilo propio. Me recordó al libro “Curso de escritura creativa” de Brandon Sanderson que, aunque es mucho más académico, termina ofreciendo conclusiones similares. Poder aprender sobre su forma de escribir es precisamente lo que más valoré al leerlo. Tener las enseñanzas de una de las más grandes del continente al alcance de la mano es algo realmente enriquecedor.
Hay actualmente muchos gurús de la escritura con obras poco sobresalientes pero egos tan altos que pretenden enseñar el que para ellos es el único modo correcto de escribir y según ellos, todo aquel que no los siga está haciéndolo mal. En cambio Allende, con toda la autoridad que le otorga su exitosa carrera y exquisita obra, no pretende decir que su manera de escribir sea la correcta, ni insinuar que las cosas hay que hacerlas de uno u otro modo. En su lugar, se centra en mostrar su modo, lo que a ella le enseñó, lo que la convirtió en la autora que es hoy, pero invitando a que cada quien se aleje de su método tanto como sea necesario para que tenga más sentido con sus propias circunstancias. Reconoce y enseña que no existe un truco secreto ni un mecanismo garantizado. Aporta tips valiosos, pero estos tips al final deben ser interpretados y materializados de diferentes formas por cada lector.
Cada capítulo se centra en un aspecto diferente de la escritura, narrado desde su propia vivencia personal y en cada uno el aprendizaje es incalculable. Lo único que no me atrapó demasiado fue la finalización de cada capítulo. Todos terminan con un espacio corto de no más de tres párrafos buscando enseñar algo nuevo. El problema es que esa enseñanza ya se había ido materializando a lo largo de todo el capítulo de una manera más natural, ejemplificada y ajustada a la realidad. Este segmento final en mi opinión se siente más como un resumen un poco innecesario y a veces con lugares comunes que no aportan demasiado. Sin embargo esto es apenas cuestión de una página por capítulo, así que no entorpece la lectura ni resta valor a la obra.
Algo que me sorprendió fue la sencillez de la escritura. Mezcla al mismo tiempo momentos duros de su vida, como la enfermedad y muerte de su hija, su divorcio, la dictadura de su país, el exilio y la censura mientras explica cómo eso le ayuda a definir la personalidad de un personaje o el ambiente de una locación. Y a pesar del exceso de información que podría implicar, lo hace de una manera tan directa y amena que no cansa para nada. Por el contrario se convierte en una lectura fácil. Previamente mencioné que Allende describe este libro como «una conversación» y esa es la magia que hace que todo funcione. No se lee como una académica enseñando a escribir, ni como una historiadora narrándote hechos que ocurrieron en el pasado. Se siente como si estuvieras tomándote un café y escuchando a alguien con una historia tan entretenida y con un estilo narrativo tan pulido, que no quieres que ese café se acabe nunca. Tanto fue así que más de la mitad lo leí en salas de espera de aeropuertos, con el respectivo ruido y movimiento, y no fue problema para interiorizar todo lo que narra. Supongo que es de esas cosas que solo se logran cuando el escritor conjuga décadas de experiencia con un talento innato.
En definitiva, considero que este libro es un 9/10. Si te gustan las historias reales, personales e íntimas, que enseñan algo nuevo pero que no estén cargadas de lenguaje académico, este libro es un absoluto recomendado.
Reseña disponible también en goodreads.