

Junio 29, 2025 - 8 minutos de lectura

La mayoría de novelas sostiene el suspenso en lo que va a pasar más adelante. Son las reacciones futuras a las acciones actuales lo que hace que el lector quiera seguir y seguir. Eso hace tan especial a "Los Renglones torcidos de Dios": Hace parte de ese minúsculo grupo de historias donde el suspenso está en lo que ya está ocurriendo.
Los renglones torcidos de Dios es, en esencia, una historia sobre la duda. Lo más inquietante no es lo que rodea a la protagonista, sino la protagonista misma. ¿Está realmente fingiendo estar enferma para resolver un crimen, o es simplemente una paciente más atrapada en su delirio? El lector no recibe certezas, solo versiones.
Lo que me parece más valioso es cómo involucra al lector como juez involuntario. Uno no puede dejar de formular hipótesis, de leer entre líneas, de buscar pruebas. Si lees este libro, muy pronto vas a darte cuenta que estás del lado de Alice. O del lado del hospital. O más seguramente, saltes de lado a lado, pero es imposible no tomar partido. Y por más partido que tomes, siempre hay un margen de ambigüedad que se mantiene vivo hasta la última página. Es la fragilidad de la verdad cuando la percepción está en juego.
Recomendaría este libro a cualquiera que disfrute las historias que lo obligan a pensar, a desconfiar, y sobre todo, a aceptar que tal vez nunca sabrá toda la verdad. Y que eso, en lugar de ser una falla del relato, es su mayor acierto.
Reseña publicada en goodreads. Si te interesa el libro, lo puedes conseguir en buscalibre.